Caso No.10581     29/05/2008

Compañía: Estado de México

Avenida Central, baches de dos metros y perros atropellados

Ecatepec, Estado de México, MEXICO
Por: pacificoindigo /  E-mail: pacificoindigo@yahoo.com


Pues esta es una queja para el gobierno del Estado de México y su grandioso plan de obras de la infrestructura para las vías de comunicación. La Avenida Central es una de las principales vías de afluencia hacia el DF para personas que viven en los municipios de Coacalco, Ecatepec, Nezahualcoyotl y otras aledañas y que ven la necesidad de tomar esta vía para llegar a sus trabajos.

En fechas reciente esta avenida ha sido sujeta a un reencarpetamiento y me dio mucho gusto ver la maquinaria pesada en esos días porque pensé que por fin se iba a acabar el martirio para mucho de nosotros para usar esa vía. Es increíble la ineptitud y poca previsión que tienen los que han planeado dicho reencarpetamiento, porque a varios meses de su inicio, las cosas están a medias y no hay para cuando acabar. Hay partes de un kilómetro con el nuevo asfalto, pero acto seguido tremendos baches que se encuentran y esto no es lineal, sino más bien “por tanditas” ¿de qué sirve tener las cosas así? ¡Señores! Las cosas se hacen bien, sino, mejor no las hagan. ¿Y por qué digo esto? Pues porque alguno que no conozca bien la avenida, se irá encarrerado seguro de que el camino está bien, pero ¡oh sorpresa! unos metros más adelante te encuentras con los baches que abarcan no uno, si no dos carriles enteros. Obvio, los accidentes de todo tipo son constantes. Y si no, basta para que se den una vuelta del tramo que va de la Estación Impulsora a la Estación Nezahualcoyolt en el carril de alta velocidad (donde si vas a más de 40 km p/h es bajo tu propio riesgo), porque el queso Gruyére se queda corto de tantos hoyos que hay allí. Ah eso sí, llévense su 4x4 o su toda terreno, porque esa sí que es una experiencia salvaje.

Por último, algo que es bastante desagradable y que también es uno de los efectos de la poca atención que ponen en esta avenida, es la tremenda cantidad de perros atropellados que se ven a diario. Y digo a diario, porque simplemente no los quitan. Los servicios de limpia pasan cada semestre al parecer. Los perros que quedan en las laterales se convierten en una tétrica postal de nuestro recorrido, inclusive, puedes ir tomando registro de cómo funciona la naturaleza en su máximo esplendor, hasta que aquel pobre animal queda convertido en huesos y que hasta crezca una plantita en el manchón que el cuerpo dejó. Y esos son los afortunados, los que tienen la mala fortuna de quedar en los carriles de en medio, pues, las ruedas harán lo suyo y también se convertirán en estampas –literalmente- de nuestro viaje. Y no, no hay alfombra en la Avenida Central, son los perros que allí quedan.

La verdad da tristeza ver cómo están las cosas así, si bien en el Distrito Federal los caminos no son una maravilla, si están mucho mejor que en esta parte del Estado de México (me refiero a esta parte que no es tan bonita, donde viven los jodidos pues), porque la diferencia es clarísima al pasar de los límites de uno al otro. Cómo se ve que el señor gobernador Peña Nieto no pasa por acá seguido, sería una lástima que se despeinara con tanto zarandeo, tan chulo que está.