Caso No.5459
08/09/2007
Compañía: Emporio
Centro Nocturno "Emporio" apesta
Cuernavaca, Morelos, MEXICO
Por: villanueva_07
El centro nocturno de nombre
Emporio simplemente apesta. Este table dance esta ubicado en la zona conurbada de Cuernavaca, Morelos sobre la carretera federal que conduce hacia Cuautla, Mor. En ese lugar vivi una de los peores abusos que puede vivir un cliente dentro de un bar.
El pasado viernes 31 de agosto acudi con un amigo a este antro, esperando pasar un buen rato de diversion. Para empezar el mesero que nos atendio no nos quiso ubicar en la mesa que nosotros queríamos argumentando que sólo eramos 2 personas y que las mesas "buenas" estaban reservadas para clientes "selectos". Después de este incidente mi amigo y yo cometimos el error de no retirarnos.
Comenzamos a ver el show y sin que pasara mucho tiempo un mesero nos llevó 2 chicas a la mesa, sin que nosotros lo solicitaramos, por amabilidad permitimos que las chicas se sentaran, sin embargo nuestra sorpresa fue que minutos más tarde, el mesero regreso con 2 botellas, 1 para cada chica sin que nosotros pidieramos esas bebidas. En ese momento mi amigo y yo nos molestamos y le reclamamos al mesero esta situación y le pedimos que cancelara esas botellas. Sin embargo el mesero de forma grosera nos respondio: "en este lugar para estar con una chica hay que comprar una botella, y estas dos botellas ya se abrieron por lo tanto tienen que pagarse". Pedimos hablar con el gerente de bar de nombre Hernan, y simplemente se limitó a repetir lo que el mesero nos había dicho.
Cabe mencionar que soy una persona que no me duele gastar dinero para divertirme, pero en este caso no estaba dispuesto a pagar por un servicio que no solicité. Nos comentaron que además del gerente también se encontraba en el lugar el dueño del antro, así que decidimos hablar con el directamente para tratar de solucionar el problema.
Después de esperarlo un rato, el señor aceptó hablar con nosotros y de manera prepotente nos dijo que ya estaba enterado de la situación y que no había otra solución más que pagar las botellas, nos hicimos de palabras y entonces se acercaron 2 guardias de seguridad para amagarnos, increíblemente unos de ellos portaba una pistola fajada en un pantalón. Después de ver que la situacion se estaba poniendo tensa mi amigo y yo decidimos pagar la cuenta y tragarnos nuestro coraje. El pago por las 2 botellas que en ningún momento pedimos, ascendió a la cantidad de $1,800 pesos.
Despues de este incidente pensamos acudir a la Profeco para denunciar el abuso, pero sinceramente no lo hicimos porque no confío en las leyes de nuestro país y no quiero perder mi tiempo.
Espero que esta negra experiencia por lo menos sirva para que otras personas no caigan en las garras de estos señores prepotentes.