Caso No.7258
04/01/2008
Compañía: Pontiac
Pontiac G6 es una porquería
Ciudad de México, Distrito Federal, MEXICO
Por: jefedejefes /
E-mail: jefedejefes@cablevision.net.mx
En mayo del 2006 compré un
Pontiac G6, un coche que por su diseño y motorización, me llamó desde siempre la atención.
El primer año, el coche estuvo bien, los servicios un poco caros pero ya me lo esperaba.
Exactamente pasado el primer año, comenzó a tener muchas fallas: se le rompió el plástico para prender la luz interior del habitáculo (misma que el mecánico que la arregló me aconsejó no mover, la dejó puesta para que cuando abran las puertas, se prenda la luz, esto porque segun sus propias palabras "viene tan delicada la pieza que se rompe con mucha facilidad desde el diseño"), se le empezó a desprender una de las rejillas de la parrilla, el tablero comenzó a rechinar como si tuviera algo flojo, el asiento del conductor comenzó a "bailotear", se le metía el agua al faro del lado del conductor, se le tuvieron que cambiar las varillas y terminal de la dirección, se tuvo que ajustar el soporte del radiador... pero el acabose fueron dos cosas:
1. En un arreglo que le hicieron en la agencia, me comentaron que el coche estaba ¡descuadrado! Si, asi como lo leen, lo peor es que dado que no fue por ningún choque ni nada por el estilo, la conclusión es que el coche así venía de fábrica, ¿pueden creerlo? Por supuesto, ya la garantía expiró y lo único que pude hacer fue corajes.
2. En estas vacaciones de fin de año, en la carretera, veníamos en el coche mi familia y un servidor, cuando de repente la presión de la llanta derecha trasera se bajó un montón. Al irla a inflar a la vulcanizadora más cercana (a 200 mts por fortuna), esta estalló, dejándola inservible. Y las llantas que trae el coche, de fábrica, son un modelo que no se encuentra en ninguna llantera de México, así que ¡a comprar llantas nuevas! Si eso nos hubiera pasado estando el coche en movimiento, quien sabe si estaría aquí contando esto, no puede ser que la Chevrolet se preocupe más por su negocio que por sus usuarios.
Mis hábitos de manejo son absolutamente normales, tiendo a manejar rápido en avenidas amplias como el periférico pero en la calles, no paso de 60 y no he caído jamás en baches grandes. La verdad, este tipo de cosas que le pasaron a mi coche me han hecho decidirme no sólo a no comprar ningun modelo más del grupo GM, sino que he comentado el asunto con todos mis conocidos y, los que estaban pensando en comprarse una Yukon y una Cheyenne, ya desistieron de ello, y esto lo seguiré comentando porque es inaudito que entreguen un automóvil con tales defectos y que, por supuesto, repararlo sale bastante caro, he gastado hasta el momento casi 25 mil pesos.
Espero con esta narración, si alguien tiene ganas de comprar un PONTIAC G6, lo piense dos veces, lo que me está pasando a mí, no se lo deseo a nadie (por cierto, mi coche aún no lo acabo de pagar así que no puedo venderlo, pero tan pronto pueda, me deshago de él).