Caso No.4066
20/03/2007
Compañía: Sam's Club
SAM'S CLUB: el club de los perdedores
Ciudad de México, Distrito Federal, MEXICO
Por: admin
La empresa
Sam's Club, tan íntimamente asociada con Wal-Mart, ha decidido traer a México sus políticas de Clase Media-Baja a Baja (low-life), como se manejan en Estados Unidos.
En general, TODAS las sucursales de dicha cadena presenta severos problemas de limpieza general tanto en los pasillos, donde suelen verse restos de los embalajes de los productos en el suelo (a riesgo de que un cliente los pise y se dé un sentón de película), como en sus sanitarios, donde los horrendos y antihigiénicos cestos colocados para evitarle trabajo a los intendentes suelen rebosar de papel higiénico usado, además de no contar con el asiento higiénico para damas, como estila la competencia.
En lo particular, el servicio de cafetería en la sucursal Rojo Gómez es una patada en la cara del consumidor. El pasado Sábado 10 de Marzo nos detuvimos a tratar de consumir ensaladas (por la dieta, uds. saben) en el área de comida. Después de media hora de culebresca fila, pago mi producto y me tengo que chutar otra media hora contemplando la desorganización para entregar las pizzas solicitadas con membresías prestadas, para que me informen que ya no había ensaladas, situación que la cajera conocía desde antes de cobrármelas, pero yo no.
Hecha un basilisco, me dirigí al Servicio al Cliente para solicitar mi reembolso, lo cual tomó otros quince minutos, dada la escasez de personal. Lo único bueno fue que una gerente se presentó a escuchar mi queja y ofrecerme una disculpa, pero nada más. Ni una compensación, ni un refresco, ni el producto. Así que tuvimos que irnos muertos de hambre a otro lado.
En una evaluación estándar de calidad general, Sam s Club estaría reprobado. No existen ni la imagen ni la filosofía de calidad que deberían justificar el pago de una membresía. Se supone que uno paga por el privilegio de acceder a servicios de mayor calidad que los de un supermercado común, ¿no? Pero en la triste realidad, cualquier naco puede pedir cualquier membresía prestada, pues no verifican la foto, para sacar su pizza; cualquier empleaducho puede mostrarme una jetota hasta el piso porque cometí el error de pedir el producto que ya no había, lo cual me parece absolutamente inexplicable e injustificable, y tengo que arriesgarme a pescar cualquier enfermedad por respirar el aire saturado de bacterias en sus insufriblemente desagradables instalaciones sanitarias , sin importar si la sucursal es Polanco, Universidad o Rojo Gómez.
Yo invito a Sam s Club a que evalúe lo que está sucediendo en su cadena, porque siguen tratando a sus clientes con la indiferencia que se suele tener hacia los pobres, como en Gringolandia. Así que, lejos de mandarlos al demonio por cansancio, mi familia y yo estamos dispuestos a recuperar el valor de nuestra inversión y obligarlos a ofrecer por lo menos la misma calidad que la competencia, de la cual jamás hemos tenido queja y nos trata como verdaderos miembros de un Club.
Enviado por: Mónica Méndez