Caso No.23341
16/06/2009
Compañía: Walmart
Wal*Mart autoservicios de alto riesgo
Ciudad de México, Distrito Federal, MEXICO
Por: Dalid Mondaca
Hace poco tiempo acudí a realizar las compras de la despensa a la tienda Wal Mart Aeropuerto, en compañía de mi hijo menor. Estando dentro de la tienda, en el pasillo de los detergentes fui asaltada por cinco personas, tres mujeres, dos de ellas jóvenes y una mayor y dos hombres jóvenes.
Fue tal el miedo que empecé a gritar pidiendo auxilio a los agentes de seguridad de la tienda, mientras trataba de llegar las cajas, suponiendo que habría alguien que nos protegiera a mí y a mi hijo pequeño, pero para mi sorpresa, los pocos de seguridad que se acercaron me vieron con cara de estúpidos, cómo sin entender que les estaba diciendo que me estaban asaltando los que tenían enfrente y tal parece que les hablaba en arameo. Por fin uno de ellos me dijo que los policías que podían hacer algo eran los que estaban en la entrada. Como pude y tratando de proteger a mi hijo, nos fuimos acercando a las cajas, a donde se acercaron algunos clientes y empleados, les pedí que llamaran a los policías, mismos que presenciaron como uno de los asaltantes dejaba por lo menos 20 tarjetas de crédito, con diferentes nombres, en un aparador. Acto seguido les pedí que detuvieran a alguno de los asaltantes y con la misma actitud de los empleados de seguridad de la tienda, dejaron pasar tranquilamente a los delincuentes.
Ante tanta incapacidad de estos empleados, a gritos les exigí ver al gerente, el cual llegó como si me estuviera haciendo el favor de atenderme, y les preguntó a los de seguridad que pasaba. Estos pobres imbéciles le dijeron a grandes rasgos el hecho pero lo complementaron con ."¿Cómo los íbamos a detener si son la banda de el Boulevard que opera aquí adentro?". Hasta ese momento no daba crédito a lo que estaba viviendo, por supuesto que armé un escandalo mayúsculo, hasta que llegaron algunas patrullas y entre ellas el Comandante, me llevaron al Ministerio Público correspondiente, en la que el secretario que me tomó la declaración me trató como si yo fuera la delincuente, como ya se sabe que pasa en estos casos con nuestras eficientes autoridades, le tuve que exigir que me tomara la declaración y terminé con un regaño porque todo esto fue en presencia de mi hijo de 9 años, como si le estuviera dando el mal ejemplo al denunciar un delito. De allí fue un ir y venir interminable a las diferentes instalaciones de MP en Venustiano Carranza.
Se pasaron varias semanas y como no tenía ninguna noticia de mi denuncia, como es natural en esta ciudad, fui nuevamente a la Delegación. Solicité una copia del Programa de Protección Civil interno de la tienda, porque todos los establecimientos deben tener uno, hasta las tienduchas de infima categoría, pero resulta que se pasaron nuevamente varias semanas y muchas vueltas para no tener respuesta de las autoridades delegacionales.
Ya en el colmo del fastidio, tuve que ir a Contraloría y exigir que me fuera entregada la información que solicité. A fuerza y de mala gana me dieron respuesta y cual fue mi sorpresa que la Autoridad Delegacional le tiene autorizado el funcionamiento a estas tiendas de autoservicio el NO HACERSE RESPONSABLES DE NADA QUE LES PASE A LOS CLIENTES DENTRO DE SUS ESTABLECIMIENTOS, mientras esto sea entre particulares, es decir, que si a alguien lo matan, lo asaltan, lo roban, lo secuestran, lo violan, lo acosan, etc, etc, etc. la tienda tiene todo el derecho, autorizado y firmado por las autoridades a ser solamente espectador, pero que no se ocurra a alguien comerse una galleta porque entonces será calificado como robo a la tienda y terminará en el reclusorio.
En los meses siguientes me llamaron varias veces del MP a identificar a delincuentes a ver si alguno era de los que me asaltaron, que en realidad, ni sé si fueron o no, pero que me sirvió para enterarme que no he sido la única, que a diario y en casi todas las tiendas Wal Mart, por lo menos en Venustiano Carranza, los asaltantes hacen de las suyas, de preferencia haciendo sus víctimas a mujeres con niños, a quienes asaltan con la complacencia y complicidad de los empleados, bien entrenados en no hacer el mínimo caso de quien grite pidiendo auxilio porque la están asaltando, dentro de la tienda.
Así que terminé harta y más enojada que antes por la corrupción de las autoridades, de su incapacidad, de su desconocimiento y sobre todo de que están convencidos que los ciudadanos somos idiotas y que sólo servimos para darles votos cuando andan en campaña, prometiendo de todo.
Por qué no les cambiamos los votos porque les exijan a los de la Asociación Nacional de las Tiendas de Autoservicio que nos den seguridad dentro de sus tiendas, que a fin de cuentas les dejamos todo nuestro dinero para que vivan como reyes, mientras nosotros , pobres ciudadanos mortales e insignificantes, sólo servimos para mantenerlos, mientras nos asaltan, las ratas dentro de la tienda y ellos en las cajas.