Caso 91093   5  pts.  (4 calificaciones) Cía: La Parilla Uruguaya06/06/14

La Parilla Uruguaya, fraude tarjeta de crédito

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La Parilla Uruguaya
Mi familia fue una víctima más de este nido de ladrones que con impunidad roban a sus clientes. Su manera de robar es la siguiente ( la cual es´ta documentada en la revista proceso Link y en varias quejas de este mismo sitio:


Al pedir la cuenta, y cuando el cliente paga con tarjeta de crédito ellos pasan la tarjeta en una terminal por el monto real del consumo, y segundos después en otra terminal punto de venta, en la cual realizan un cargo gigante a la misma tarjeta de crédito. En el caso de mi familia, el cargo correcto (que lo hicieron) fue por menos de 1,000,00 pesos y el cargo fraudulento (20 segundos despues del primero cargo) por más de 35,000.00 pesos.


Lamentablemente aunque esto se reportó al banco y la PROFECO y la CONDUSEF, lo único que se logro fue que a mi familiar titular de la tarjeta lo boletinaran en el buró de crédito. El negocio sigue operando como sin nada, estafando a nuevos clientes. Esto con conocimiento de autoridades y bancos.
Aquí el texto de la revista EXPANSION que documenta un caso similiar al nuestro:


La historia de A.M.A. puede ser una simple comedia de equivocaciones, pero en el fondo es una cadena de complicidades entre un restaurantero uruguayo, un banco, un agente ministerial y la misma Comisión Nacional para la Protección de los Usuarios Financieros. Todo empezó el 26 de abril último, dice la afectada, cuando fue a comer a La Parrilla del Uruguay, en la colonia Prados Tepeyac. Pagó su cuenta, pero después el negocio alegó que había un segundo vaucher por más de 35 mil pesos de consumo y pretende que ella lo pague.


Tiene 65 años y está indignada porque un banco le quiere cobrar más de 35 mil pesos por el consumo de alimentos en un restaurante sudamericano ubicado en Prado de los Olivos 11XX, esquina con la avenida Tepeyac, en la colonia Prados Tepeyac, en Zapopan.


Se llama A.M.A. y cuenta que el pasado 26 de abril acudió a la Parrilla del Uruguay a comer. Pagó 525 pesos con su tarjeta BBV-Bancomer y se retiró con su recibo de consumo. Sin embargo, el banco pretende cobrarle 35 mil pesos, según varias facturas expedidas un minuto después de la que le entregaron la suya; tienen domicilios y razones sociales diferentes a las que aparecen en el pagaré. Lo único que coincide es el Registro Federal de Contribuyentes.


Al firmar su vaucher le llamó la atención la razón social del negocio: Venta de Abarrotes y Pieles, con domicilio en Quintanar de Rioja 45X, en Tlajomulco de Zúñiga, pese a que ella estaba en el restaurante uruguayo.


“Como en muchos lugares tienen varios nombres fiscales, firmé y me retiré del lugar”, relata.


No obstante, considera probable que el restaurante actúe en contubernio con el banco, con el agente del Ministerio Público federal y con la delegación de la Comisión Nacional para la Protección de los Usuarios Financieros (Condusef), pues, dice, el establecimiento le hizo doble cargo con apenas un minuto de diferencia y los recibos de consumo corresponden a dos establecimientos distantes entre sí.


Buscó ayuda en la Condusef, donde la conciliadora L.V.N. se inclinó por la parte demandante; es decir, el banco. Decidió ir a la delegación de la Procuraduría General de República en el estado y presentar una denuncia. Hasta ahora, relata, no ha tenido respuesta.


M.A. se dio cuenta del doble cobro nueve días después, el 5 de mayo, cuando su tarjeta fue rechazada por sobregiro. “Se me hizo raro, ya que siempre llevo el control de mis compras, por eso al día siguiente llamé a Bancomer y me confirmaron el sobregiro por 35 mil 448 pesos en un negocio denominado Rest EPU. De inmediato desconocí esa compra”.


Un asesor del banco le dijo que iba a iniciar una investigación, la cual quedó registrada con el número de folio 6305590913, y le adelantó que en 35 días naturales estaría concluida.


Al vencerse el plazo, el 11 de junio, ella se comunicó a la institución. El asesor le comentó que aún no concluía la investigación, por lo que le recomendó reportar la anomalía a la Condusef. Así lo hizo el 14 de junio. Un mes dos días después la comisión le dio entrada a su escrito para efectuar el procedimiento conciliatorio previsto en el título quinto, capítulo I de la Ley de Protección y Defensa del Usuario de Servicios Financieros.


El 15 de agosto de 2013 la Condusef anunció que la audiencia de conciliación con el banco sería el 14 de octubre siguiente y le asignó a V.N. como conciliadora. La queja quedó registrada en el número de expediente 2013/150/17217, según se lee en el oficio de la dependencia DELJA/3991-13, signado por la entonces delegada de la Condusef, A.L.R.


Conciliación sesgada


El día de la audiencia conciliatoria acudió B.T.V.A., quien se presentó como apoderado legal de Bancomer. De acuerdo con M.A.V., N. actuó de manera parcial, pues se puso a defender al banco. Incluso cuestionó la fecha de los vauchers, que era diferente, dijo. “Sólo cuando se le mostró el estado de cuenta dejó a un lado ese alegato”, cuenta la afectada.


Según ella, V.N. y V.A. “llevan una buena relación (pues) se saludaron con mucha familiaridad”. La propuesta que hizo la funcionaria de la Condusef a la afectada y al banco era “que las partes concilien sus intereses en un porcentaje sobre el monto reclamado”.


M.A. se inconformó. Dijo que la firma del pagaré no es la suya; tampoco acepta haber consumido más de 35 mil pesos.


Por lo anterior, “sigo solicitando la bonificación del cargo más los intereses, ya que la institución bancaria me hizo un retiro de mi pensión para abonar a la deuda por el cargo que no reconozco, situación con la que tampoco estoy de acuerdo”, reitera M.A.


Dado que se negó a pagar el monto indebido, el 11 de octubre pasado el banco retiró casi 5 mil pesos de la cuenta de M., correspondiente la pensión que le deposita el ISSSTE.


Y cuando reclamó, la conciliadora de la Condusef, le respondió que sí era válido el retiro por parte del banco. El argumento fue que en el contrato bancario se especifica que cuando una persona es acreedora, la institución puede tomar los fondos de la cuentahabiente.


Le comentó que su queja por pagos indebidos no era la única que se presentaba por cargos indebidos en el restaurante; incluso le explicó que había cambiado de nombre en varias ocasiones. Primero se llamó Charrúa; después El Uruguayo, luego la Parrilla del Uruguay, como se denomina actualmente.


Por su parte, V.A. declinó el arbitraje de la Condusef e insistió en que M.A. debía pagar los 35 mil pesos. “El consumo –argumentó– queda bajo su responsabilidad (de la cliente) en virtud que hubo presencia del plástico (de Bancomer) y lectura del mismo, que son los elementos únicos y válidos para este acto jurídico bancario no reconocido, toda vez que no se puede tratar como un pago de un cheque para objetar la firma, toda vez que el comercio únicamente está obligado a verificar la presencia física del plástico que es bajo su responsabilidad, e identificar al cliente”


En su alegato, el representante de Bancomer también expuso: “En este caso en particular así aconteció, todo esto se ratifica que de la lectura del plástico que se utiliza como medio de autentificación y/o firma electrónica del tarjetahabiente, por lo que al existir la misma, se confirma la autenticidad en la identificación de la reclamante”.


La quejosa insiste: “A simple vista pude observar que la firma del vaucher por más de 35 mil pesos y la mía no son iguales. Además, en todos los establecimientos, luego de signar el pagaré, se compara con la firma de la tarjeta”.


Al finalizar la audiencia, V.N., quien fue asistida por la también conciliadora, M.F.D.A., le comentó a M.A. y a su esposo. “(Sé que) no están de acuerdo con los cargos, pero es su responsabilidad; voy a levantar el acta”.


La versión de M.A.


El 16 de julio último, semanas antes de la audiencia, M.A. presentó un escrito de inconformidad en el banco. En su relación de hechos sostiene que el 26 de abril cuando pagó con su tarjeta de crédito el consumo en el restaurante, que fue de 525 pesos, con el número de referencia 1922. Refiere también que en el vaucher apareció como razón social Abarrotes y Pieles, cuyo RFC es GAJT910608IVA, con domicilio Quintanar de Rioja 45X, Tlajomulco de Zúñiga. La hora de emisión fue las 16:08:16 de 26 de abril de 2013.


Sin embargo, “dolosamente el mismo local (el restaurante Parrilla del Uruguay) emitió otro vaucher con una firma que no es la mía y aunque el RFC es igual, la razón social es Rest EPU, con domicilio en Prado de los Olivos 1141, Zapopan, por 35 mil 448 pesos. La fecha es la misma: 26 de abril), sólo cambiaron la hora: 16:06:02 y el número de referencia, que es el 4682”, expone M.A. en su escrito.


Ella señala que en el estado de cuenta emitido por BBVA Bancomer se refleja que ambos negocios tienen el mismo RFC. Y reitera que el segundo vaucher es fraudulento: “Es imposible que en un minuto me traslade de Tlajomulco a Zapopan”, independientemente de la disparidad de firmas.


M.A. presentó una denuncia el 19 de junio ante la delegación de la PGR en Jalisco (AP/PGR/JAL/ZAP/MII/2783/2013) en la que pide abrir una investigación.


La querella de M.A. se canalizó a la mesa II de la agencia investigadora del Ministerio Público de la federación, subsede Zapopan, a través del oficio 3209/2013 y se le pidió al banco que acudiera su representante legal a declarar. Pero cuando fue, a principios de octubre, dice la denunciante, el MP no acudió. “Desde entonces “sólo nos han dado largas”.


En la cuenta de Facebook de La Parrilla del Uruguay, el exfutbolista uruguayo H.T.H., presunto dueño del establecimiento, recomienda ampliamente el lugar.


Asimismo, H.T.e hijo invita a los visitantes a hacer sus pedidos de lechón para Navidad a dos números telefónicos: 33-1582-44XX y 33-3647-90XX.


T.H. fue entrenador del club Guadalajara en la temporada 1975-76. También dirigió al Laguna, al Tampico y al Irapuato en algunos partidos.
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La Parilla Uruguaya apestan
19/ 01/ 14
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Comentarios sobre esta queja
09/06/14
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Desmond  08
1537
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Es increíble como pasan los años y este cínico y descarado sigue actuando de la misma manera impunemente, conozco a varias personas que han sido afectadas de la misma manera.

Hasta que no se tope este individuo con alguien que tome acción por su propia mano...

Ojalá que así sea
13/06/14
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fresa-guayaba  14
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Es verdaderamente indignante su caso, ojalá puedan hacer algo, cambien de banco sus pensiones, no paguen nada, no pueden ir a la cárcel por algo que no se les pueda comprobar, en este caso, no es su firma la del voucher, y es ilógico que pueda estar en 2 lugares en tan solo un minuto, hagan publico esto, con medios de comunicación, atasquen la red de advertencias para que la gente deje de ir y no sigan cayendo en este tipo de trampas y abusos que parece que están apoyados por ''la justicia''
24/09/14
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Esqivel  13
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Verdaderamente increíble, la primera vez que supe de un caso similar en ese restaurante fue hace como 8 años y menciono la primera vez, porque han sido varias de las que me han contado a lo largo de este tiempo.

Yo vivo en Zapopan y conozco el lugar y parece que eterneamente seguirá.............
24/09/14
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Vane.com  13
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De verdad que las autoridades no sirven para nada, esta situación viene sucediendo desde hace tiempo, tan sólo aquí en el sitio hay varias quejas sobre el mismo problema con este establecimiento y no les solucionan nada, las autoridades o están en contubernio o se hacen las desentendidas, que para el caso es lo mismo.
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