Caso 8605   4  pts.  (3 calificaciones) Cía: Renault07/03/08

Renault pésimo servicio

Es un poco tarde para decirlo, pero de haber sabido de esta pagina, ni compro mi Renault Clio. Aun recuerdo cuando me dieron mi auto y como era mi primer auto, nunca me dieron prueba de manejo. Me entregaron el auto con 400 km disque por pruebas. Despues me di cuenta que el auto tiembla o tiene de pronto vibraciones fuerte, ellos dicen que es normal, un dia de pronto la direccion se puso dura y llame a la agencia Renault, despues de 4 llamadas y 3 horas de espera llego la grua. Al llegar a la agencia me recibio el auto un vigilante y no me levantaron inevtario asi que saque todo de ahi. Al otro dia me dijeron que estaba listo. Ok era la banda del alternador. Ya por la tarde me entregan el auto 30 mins despues sin lavar y el motor ni se diga. Antes de irme me doy cuenta que el sello de la palanca de velocidades esta roto, ellos dicen que asi estaba, cuando el auto no tenia ni el año. Aparte de que los espejos laterales no funcionaban. Despues de muchos corajes el auto quedo. Pero el servicio por parte del "Jefe de Servicio" fue nefasto! Y nadie me solucionaba. Ahora el financiamiento es brutal. La poliza de seguro que costaba $5000 ahora me la cobraron en $7200 sin razon alguna. La verdad apestan. Pero eso si, para que contestara su encuesta de calidad de Mexico me trataron de sobornar con una gorra. Chale.
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07/03/08
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Voidy Anew  / Dave Gahan  / 08
6346
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qué barbaridad, pues sí que son carros para millonarios estos, y deje usted, tan siquiera funcionaran bien y den la real utilidad por lo que se paga. Y si usted compra un carro nuevo debe ser 0 kms. o si acaso unos pocos, o sea que se lo llevaron de paseo estrenándoselo, no hay derecho. Mucha gente se entera de lo mala que es esta marca del demonio. Ojalá muy pronto se larguen de México.
08/03/08
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Alberto P.  / Alberto P / 08
16
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Lo mejor que podemos hacer es comentar a nuestros conocidos sobre este tipo de casos. Es una manera de protegernos entre consumidores. Y sobre todo cuando se trata de automoviles, algo que representa una inversion fuerte. Saludos... Creo que la mejor marca de autos en la actualidad es Toyota... ¿No?
11/03/08
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ndavmx1  08
3
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Hola a todos.El 22 de septiembre del 2003 escribí el siguiente
correo del que fue publicado en varios medios impresos Vuelvo a
escribir para reiterar que, a pesar de las múltiples promesas que
recibí en ese entonces de ejecutivos y gerentes de agencia de
Renault, dicha compañía sigue dejando mucho que desear. A
continuación están las crónicas de mis (pésimas) experiencias con
Renault que, ojalá, puedan compartir con su público, ya que creo que
además de la calidad que pueda o no tener un automóvil, el respaldo
de la marca y el servicio que ésta ofrece es siempre muy importante.
Que esto sirva para que se sepa que en Renault el buen servicio y
atención al público SIMPLEMENTE NO EXISTEN. Correo escrito el 22 de
septiembre de 2003:Hace poco más de un año (agosto de 2002) adquirí
un Renault Clio Sport plateado. En ese entonces, dentro de las
opciones que tenía contempladas (por tipo y rango de precio),
aparecían el Chevloret Astra GSI, Golf GTI, León Turbo, Peugeot 206
y el Mini Cooper. Sin embargo, al revisar varias comparaciones en
diversas publicaciones, pruebas de manejo y al conocer de cerca cada
uno de los automóviles en cuestión, decidí que el Clio Sport era el
coche que me ofrecía mejor valor/precio. Además, al conocernos, el
amor surgió a primera vista. El gusto nos duró apenas un mes, ya
que cerca de los 30 días de haberlo adquirido, cometí el error de
llevar el coche al límite, sufriendo un accidente sin consecuencias
(para mí, pero sí para él) graves (un estúpido error de mi parte, he
de admitir. Las calles —sobretodo el Periférico— NO están diseñadas
para correr. Irremediablemente, para amantes de la velocidad como
yo, ir detrás del volante de un potente auto resulta tentador para
el pie derecho que sólo intenta consentir al pedal del acelerador
que exige los cariños que en toda buena relación deben existir). En
dicho accidente la suspensión delantera resultó dañada. Debido a ese
error mío, tuve la "desgracia" de estar tres meses sin coche, sin mi
Clio. ¿La razón? La tardanza en la obtención de las refacciones
necesarias para la reparación. Después de nutridas y desgastantes
discusiones con las personas de la aseguradora (ING-Comercial
América, en mi caso), volví a estar frente al volante de mi Clio
plateado. No era el mismo. Obviamente ningún auto será el mismo
después de haber tenido un accidente, por más pequeño que éste sea.
Mi Clio ya no volvió a ser el mismo. La reparación no fue del todo
satisfactoria, razón por la cuál ingresó de nueva cuenta varias
veces al taller —en múltiples agencias Renault—. Aún así, después de
haberlo tenido que mandar tres ocasiones más al taller, mi Clio no
volvió a ser igual. Y tú, amante de los automóviles al igual que yo,
tu asiduo lector, entenderás que después de cumplir un año con un
auto nuevo, y que si dentro de ese lapso el coche estuvo casi seis
meses en el taller, lo único que se desea es disfrutarlo. ¿Cómo
pagar por un auto que uno no está usando? —Aunque, claro, es el
costo que se debe pagar por las tonterías que uno comete, no lo
niego—. Mi Clio aún se queja de la suspensión, sobretodo de la
parte izquierda delantera. Además, no cesa de intentar llamar mi
atención iluminando un par de testigos: el de las bolsas de
aire/cinturones de seguridad y el ambiguo SERV. En ninguna de las
reparaciones pudieron solucionar ese problema. Mi único consuelo es
imaginar que mi Clio "padece de sus facultades mentales" y realmente
no tiene falla alguna en ninguno de esos sistemas. Simplemente se
trata —quiero imaginar— de la forma en que mi Clio me reprocha haber
abusado de él aquella noche lluviosa de septiembre de 2002. Pero sus
achaques no paran ahí. Ha comenzado a manifestar ruidos en el
tablero, como si hubiéramos corrido las 24 horas de Le Mans en
calles empedradas. Aún así, este increíble coche puede jactarse de
haber hecho seis horas a Monterrey —desde la Ciudad de México—,
cuando en diciembre del 2002 lo llevé de shopping a conocer San
Antonio, Texas. Desde entonces, he tenido que soportar sus lamentos,
manifestados en ruidos en la suspensión delantera, en el tablero y
en los testigos luminosos siempre encendidos... Hoy por la noche,
mi Clio y yo fuimos a tomar un café con los amigos. Al término de la
plática, y al esperar la luz verde de un semáforo en Insurgentes
para regresar a casa, el Clio dijo "ya no más". La palanca de
velocidades se transformó en un joystick de videojuego barato y no
aceptó más que engranar tercera velocidad. Y así, "cascabeleando", y
con la fortuna de que su motor tiene bastante torque, pudimos llegar
a casa sanos y salvos. La caja de velocidades no permite engranar
otra velocidad que no sean tercera y cuarta. Mi Clio no puede
moverse hacia atrás, ni arrancar con el vigor que lo caracteriza.
Mañana tendré que llevarlo de nuevo al taller. Y con la experiencia
que hemos tenido, no sabemos cuánto tiempo vayamos a estar lejos,
mientras esté siendo reparado. Seguramente serán semanas. Tal vez
meses. Más meses lejos de mi Clio. Y ahora —sin que mi Clio lo sepa—
pienso: ¿qué hubiera sucedido si mi decisión al adquirir un auto
nuevo hubiera sido diferente? ¿Un Astra, Golf, León, Mini o Peugeot
me hubieran sacado ileso de aquel accidente? ¿Las reparaciones
habrían tardado tanto tiempo? ¿Habría quedado bien el coche después
de la reparación? ¿Me hubiera reprochado el coche constantemente mi
estupidez y el daño que le hice? ¿Tendría esos ruidos de un tablero
mal ensamblado? ¿Habría podido salir del café sin contratiempos, con
la caja de velocidades funcionando a la perfección? Mi única
súplica es pedirte la dirección de correo electrónico del Director
General de Renault México para poder extenderle a él una misiva
contándole el mal sabor de boca que me ha dejado la experiencia con
los coches que vende y representa. Deseándoles lo mejor y que hayan
encontrado en esta una buena historia, Enrique Mena. ---------------
--------------------------------------- Correo enviado al Sr.
Guillermo Lomelín, ex Gerente de la Agencia Renault San Ángel el 29
de septiembre de 2003: Estimado señor Lomelín: El pasado lunes 22 de
septiembre escribí el correo electrónico que viene más abajo,
dirigido a Enrique Ávila —columnista de la sección Automotriz del
periódico Reforma—. Ese mismo día, el señor Ávila tuvo la gentileza
de mandar a Alfonso Monreal —que me indican es el Gerente de
Relaciones Públicas y Comunicación de Renault México— una copia de
dicho correo. Sin embargo, no he obtenido respuesta alguna de su
parte. Lo anterior no me sorprende, ya que la atención que he
recibido en todas las instancias Renault a las que he acudido ha
sido la misma: completa indiferencia. Por ello, tampoco espero
respuesta alguna de este correo. Quiero decirle que Renault, como
institución, como marca y como automóvil, me ha dejado muy mal sabor
de boca. Usted, como Gerente General, debería saber que la
publicidad de "boca en boca" es un arma de dos filos: puede ser
tanto buena como muy mala para una empresa. En este caso, todos mis
allegados y quienes conocen la razón por la que mi automóvil ha
ingresado al taller, comienzan a tener una pésima imagen de Renault.
Y ni se diga de quien suscribe, que, habiendo tenido la idea de
adquirir otra unidad de esta marca, desde luego no volveré a cometer
ese error. Es cuestión de tiempo para que esa mala imagen se
propague a más y más personas. Además, no creo ser el único cliente
Renault que ha experimentado los mismos problemas, lo que agrava la
situación. Los sinsabores que Renault me ha dejado no han sido sólo
relacionados con la falla mecánica de un automóvil nuevo. Van desde
esperas de casi una hora para recibir el coche en el área de
servicio de la agencia, total indiferencia en su servicio
de "atención" a clientes —lo pongo entre comillas, porque no hay tal—
, soluciones nulas en el servicio Renault Asistencia, espera de
semanas —e incluso meses— para la llegada de refacciones,
constantes "llame usted mañana" al hablar por teléfono para conocer
el estado y/o progreso de la reparación de mi unidad... hasta
detalles como entregarme una hoja de ingreso de reparación mecánica
sin ningún número de orden o de entrada —y las consiguientes trabas
para que las personas de servicio sepan de qué unidad se trata— y,
por si fuera poco, desconocimiento total del nombre, teléfono y
dirección de correo electrónico del Director General de Renault
México. Esto último me lleva a suponer que no existe tal, y que esa
es una de las razones por las cuales Renault México se encuentra tan
mal en muchos de sus departamentos. Y si no es así —en caso de que
sí haya un Director General—, pareciera que todas las personas que
laboran en su empresa "temen" darme la información de su contacto.
O, ¿es que el señor Director es una persona tan especial y ocupada
que no puede rebajarse a atender y leer a uno de sus clientes? Sé
que sería más sencillo si pudiera darle nombres o de qué agencia en
específico se trata. Pero uno de los problemas es precisamente ese:
que han sido varias las personas, instancias y agencias Renault las
culpables de mi disgusto —Renault San Ángel (donde adquirí la
unidady actualmente la están reparando), Renault Satélite (donde se
hicieron algunas reparaciones) y Renault Polanco (donde se hicieron
reparaciones y servicios)—. Por último, quisiera comentarle que
desde el día que me entregaron mi automóvil en agosto del año
pasado, varios de mis amigos, mi hermano y, por supuesto yo,
quedamos fascinados con el Clio Sport. Desgraciadamente, por la mala
experiencia que he tenido en todos los servicios postventa, esa idea
ha cambiado radicalmente en todos nosotros. En diciembre de este año
mi hermano terminará la licenciatura. Y por ello tiene contemplado
adquirir un automóvil nuevo. Poseía la gran ilusión de comprar
también un Clio Sport. Ya no será así. Sus opciones son otras, menos
un Renault. Sin duda, de haber gozado una experiencia diferente con
ustedes, tendrían un nuevo cliente seguro, y en mí, un cliente
satisfecho. Atentamente, Enrique Mena. -----------------------------
---------------------------------- Por último, aquí está la última
experiencia (de nuevo MUY MALA) que tuve con Renault. Esto fue
escrito el 5 de octubre de este año, al Sr. Abel Ballesteros actual
Gerente de Renault Pedregal y Renault San Ángel: ¡Qué tal Abel!
Aunque no tengo el gusto de conocerte, decidí escribirte este correo
para quitarte quince minutos de tu tiempo, explicarte lo que sucede
con mi Clio y hacerte algunos comentarios sobre la compañía en la
que trabajas. El fin de semana del 16 al 18 de septiembre me fui a
descansar a Valle de Bravo. Quiero decirte que, como ha pasado desde
hace más de 3 años, sigo encantado con lo rico que se maneja mi Clio
Sport (y bueno, en esa carretera de tantas curvas fue de-li-cio-so
manejarlo...). En fin... el domingo 18 de septiembre, al regresar a
la ciudad de México (a la altura de Santa Fe) caí en una zanja (esos
malditos baches...). Inmediatamente sentí un cambio en el volante
(para ir en línea recta tenía que ponerlo un poco hacia la
izquierda), así que me detuve para ver si los rines o las llantas se
habían dañado. No noté nada fuera de lo normal, así que me lo llevé
hasta tu casa en San Jerónimo, me estacioné, bajé las maletas y
comencé a cocinar. Poco más de media hora después llegó mi hermano,
entró a la casa y sorprendido me dijo: "¿Qué le pasó a tu coche?".
Más sorprendido yo, salí y vi atónito un enorme charco de aceite
debajo de mi Clio. Me asomé debajo de mi Clio para ver si podía
encontrar qué era lo que le pasaba: si era el cárter, si se le había
caído algún tapón... pero en realidad no pude ver nada. Abrí el
cofre y revisé el aceite sólo para comprobar que el motor estaba
completamente seco. Esa noche me fui a dormir enojado. Al día
siguiente llamé a mi aseguradora (El Águila) para pedir que lo
trasladaran en grúa a un taller al cual le tengo PLENA confianza y
que se encuentra a sólo dos cuadras de la casa. Claro, siempre
teniendo en mente que no se trataría de algo muy grave. Quiero
detenerme un momento para explicarte por qué razones decidí que mi
primera opción fuera trasladarlo a ese taller y NO a una agencia
Renault: la experiencia y el servicio. ¿Cómo decidir que reparen mi
coche en una "agencia especializada" en la que no saben ni qué
refacciones son para qué coche y modelo? Esto me pasó, precisamente,
en Renault Pedregal hace algunos meses y en dos ocasiones
diferentes: Mi Clio es modelo 2002. Los limpiaparabrisas ya habían
dado de sí, así que había que comprar unos nuevos. Fui a Renault
Pedregal para adquirir los nuevos. Indiqué el modelo y año de mi
Clio, compré los limpiadores y pedí que por favor los instalaran
ahí. Yo estaba presente mientras un mecánico amablemente quitaba los
limpiaparabrisas viejos reemplazándolos por los nuevos, así que pude
notar que eran diferentes: los que le estaban instalando no tenían
el difusor de aire que tiene el limpiaparabrisas izquierdo del Clio
Sport. Le pregunté al mecánico la razón, creyendo que tal vez estaba
instalando la parte incorrecta. Él me dijo que el difusor de aire
sólo lo tienen los limpiaparabrisas nuevos, y que las refacciones no
lo traen. "Se ven más feos, ni modo...", pensé, creyéndole al
mecánico. Terminó de instalarle los nuevos limpiaparabrisas y me
retiré. Semanas más tarde, la ventanilla del lado izquierdo comenzó
a hacer ruidos al subir y bajar. De pronto, el cristal simplemente
se quedó a la mitad. Ya en la casa, desarmé la puerta y me encontré
con que el cable (o chicote) que sube y baja el cristal se había
roto. Fui a Renault Pedregal. Me recibieron en el área de servicio.
Expliqué lo que había sucedido. Me dijeron que el precio de la
refacción era cercano a los cinco mil pesos (que me parece MUY caro,
por cierto) y que con todo y mano de obra la reparación saldría en
casi seis mil pesos. ¿Cómo dejar un Clio Sport (o cualquier otro
coche) en esta insegura ciudad de México con la ventanilla a la
mitad? Desganado, no tuve otra opción que aceptar la reparación con
ese costo. Me informaron que tenían que pedir la pieza porque no la
tenían en la agencia y que mi Clio estaría listo en un par de días.
Por cierto, en esa misma ocasión, por medio de una gran manta en el
área de servicio me enteré que existía la opción de comprar
una "Extensión de Garantía". Al preguntar el costo y mostrarme
interesado por adquirirla, me dijeron que NO era posible extender la
garantía de mi Clio puesto que la anterior (2 años de garantía al
comprarlo nuevo) ya había concluido, y que esa "Extensión" había que
comprarla antes de que el primer periodo de 2 años concluyera.
También me enteré de que los limpiaparabrisas del Clio Sport SÍ
traen el difusor, y que la refacción que me vendieron había sido la
de un Clio "normal". ¿A quién le creo? ¿Crees que Renault me informó
de eso en algún momento? En ningún momento u ocasión recibí
correspondencia o una llamada telefónica en la que se me invitara a
comprar dicha "Extensión de Garantía". Créeme Abel, con lo malo que
salió mi Clio, GUSTOSO la habría comprado. Pero no, nadie me dijo,
no pude adquirirla y tuve que enterarme por una manta colgada en el
área de servicio mientras dejaba mi Clio por una descompostura...
¿Eso es calidad y buen servicio? Pasaron los dos días. Fui a recoger
mi Clio. Quiero hacer otra pausa. Por favor te pido que estés bien
sentado, porque lo que te voy a contar no lo creerás y te va a
sorprender mucho, tal vez más que a mí... Llegué a la agencia, bajé
al área de servicio y... ¿qué crees que me dijeron? "Híjole señor,
con la pena, pero... ¿qué cree? Que hubo un error y nos mandaron la
pieza equivocada. El elevador que nos llegó fue de un Clio normal y
ese no le queda a su Clio Sport...". ¿Y yo qué hago? ¿Uso la
ventanilla a medio cerrar? El Clio Sport tiene aire acondicionado
(y —aunque usted no lo crea—, ¡sirve!). Ya había estado dos días sin
mi Clio, y me pidieron un par más para conseguir la pieza correcta.
¿Y si les enviaban "por equivocación" el elevador de un Mégane? ¿O
de un Kangoo? Muy molesto, subí al área de ventas y hablé con los
señores Javier Ferrer y Víctor Serdio. Les expliqué lo que sucedía
y, muy apenados, me propusieron una solución momentánea: Debido a
que por motivos laborales para mí es INDISPENSABLE contar con un
automóvil, harían una reparación "express" colocando un palo de
escoba que detuviera el cristal totalmente cerrado, con la
peculiaridad de que así estaría TODO el tiempo: cerrado. Al menos
podría circular y dejar mi Clio "seguro" si lo estacionaba en la
calle. Mientras tanto, ellos conseguirían la pieza correcta y,
cuando la tuvieran, se comunicarían conmigo para que yo decidiera
optar por una de las siguientes dos opciones: 1. Llevar mi Clio a
Renault Pedregal para la reparación, donde me prestarían un vehículo
de muestra para que yo pudiera trasladarme, mismo que yo regresaría
cuando mi Clio estuviera reparado o, 2. Que ellos pasarían a recoger
mi Clio a mi oficina en Santa Fe, lo llevarían a su reparación en
Pedregal, y por la tarde-noche me lo entregarían de nuevo en mi
oficina en Santa Fe... Jamás me llamaron. Y mi Clio aún porta
orgulloso la reparación "express" (muy bien escondida) que le
hicieron ese día. No sabes la risa sarcástica (obviamente) que me da
cada vez que llego a la oficina o a CUALQUIER estacionamiento y
tengo que abrir la puerta y bajarme para agarrar el maldito boletito
que dan en los estacionamientos... Es realmente estúpido. ¿Crees tú
que eso es servicio? Bien, cerremos el paréntesis y continuemos...
Te decía que:"Al día siguiente llamé a mi aseguradora (El Águila)
para pedir que lo trasladaran en grúa a un taller al cual le tengo
PLENA confianza y que se encuentra a sólo dos cuadras de la casa.
Claro, siempre teniendo en mente que no se trataría de algo muy
grave..."... El diagnóstico del taller fue: suspensión dañada y
cárter roto: $25,000 pesos más lo que se acumulara. La cara que
puse: no tiene precio. Inmediatamente llamé al seguro. El deducible
es de sólo $5,800 pesos. Decidí meter la reparación vía el seguro,
consciente de que sería tremendamente más tardado... pero MUCHO más
barato. Dada la PÉSIMA experiencia que ya he tenido en las agencias
Renault (Pedregal, San Ángel, Polanco, Satélite, Tepepan...) le
rogué al ajustador que hiciera lo posible por que mi Clio fuera
reparado en el taller al que lo habían trasladado: Autodynámica, en
San Jerónimo. Conozco al dueño del taller desde hace años, siempre
le he llevado mis coches y, desde que expiró la garantía de mi Clio,
ahí lo he llevado a servicios, frenos, etcétera. El ajustador me
dijo que creía que no habría problema. Pero sí hubo: resulta que al
seguro le pareció exagerado pagar $1,500 pesos por concepto de mano
de obra de cambiar el cárter. Yo no tengo idea de el costo de mano
de obra por cambiar un cárter, ni me interesa conocerlo. Ese fue el
pretexto que la aseguradora me puso para mandar mi Clio a Renault
Pedregal y NO repararlo en el taller que tanto confío. Tuve que
aceptar a regañadientes el traslado de mi Clio a Renault Pedregal.
Simplemente "no me quedó de otra". Mi Clio Renault Sport color "Gris
Iceberg", "placas" (ja, placas, esa es otra que prometo contarte en
alguna otra ocasión), perdón, con permiso de circulación 180 RJH
(sip, después de 3 años todavía no tengo placas) y 40 y tantos mil
kilómetros, llegó a Renault Pedregal el jueves 22 de septiembre.
Hasta el día de hoy, no le han hecho nada. ¿Te parece eso un
servicio bueno y eficaz? Entiendo que ustedes no pueden hacer NADA
sin antes tener la aprobación del seguro. Eso me queda MUY claro.
Personal de "El Águila" está leyendo un correo similar a este. Mi
Clio llegó a Renault Pedregal el jueves 22. El sábado 24 de
septiembre tuve tiempo de "irlo a ver". ¿Sabes dónde lo encontré?
¡En el estacionamiento de visitas! Estoy casi seguro de que ni
siquiera en la agencia lo habían revisado. La aseguradora me había
dicho que toooodo el trámite en Renault Pedregal sería con Michelle
Tacher. La busqué ese día. No estaba. Me dijeron que viera a Víctor
Serdio. Obviamente no me reconoció. Creo que es normal y totalmente
natural que uno se acuerde de una persona que, por distintos
motivos, le interesa, y, por el contrario no acordarse de mil
personas que uno ve diario y que es claro que no le interesan. El
Sr. Serdio me dijo que Michelle no estaba y que hablara
con "cualquier asesor". Así que hablé con cualquiera. Fuimos a ver
mi Clio, lo vio y me dijo "ah, es que no ha venido el del seguro.
Háblenos el lunes, a ver si ya tenemos algo". Te repito: estoy
TOTALMENTE consciente de que la aseguradora tiene mucho qué ver
aquí. El lunes 26 o martes 27 al fin pude hablar con Michelle. Sé
que el valuador de la aseguradora ya fue a ver mi Clio y que ya
autorizó su reparación. Hoy es miércoles 5 de octubre y NADA le han
hecho a mi Clio. Lo único que Michelle Tacher puede decirme cuando
le hablo por teléfono es que "están esperando el embarque". Que "las
refacciones no han llegado". Y es aquí dónde me entran algunas
dudas: ¿y qué tal que mandan el cárter de un Mégane, Scenic, Kangoo,
Laguna, Alliance, R-12, o del F1 R25? ¿Tendré que esperar dos
semanas más al nuevo embarque? ¿Qué van a hacer en Renault F1 Team
sin un cárter en su stock? Me queda muy claro que si Fernando Alonso
es campeón de F1 no es porque sus mecánicos e ingenieros sean
mexicanos. Es definitivo que Renault F1 es un mundo distante
del "Renault proletario". Eso también me resulta muy evidente. Pero
dime, ¿qué crees que él pensaría de esto? O, para no alucinar tanto,
¿qué pensaría el señor André Caussimon? Por cierto, ¿existe el Sr.
André Caussimon? ¿Por qué todos le tienen tanto miedo? Desde hace 3
años he pedido y preguntado por su dirección de correo electrónico
(antes del Sr. Caussimon pregunté por la de Patrice Ratti)
y "misteriosamente" NADIE se la sabe... Obviamente la reacción de
las personas a quienes les he pedido esta información y la "bruma"
que aparece al mencionar su nombre me hacen estar seguro de que la
gente SABE que hay cosas que se están haciendo muy mal en Renault
México. Definitivamente hay quienes, aún 3 años después de mi
primera queja, siguen sin hacer su trabajo. Me encantaría tener el
honor de escribirle un correo a él... A pesar de que me divierte y
me gusta mucho mi Clio, debo ser sincero: es una basura. Al igual
que el servicio de TODAS las agencias Renault que conozco. Hace un
par de años comencé con una campaña anti-Renault. Específicamente
fue una campaña anti-Clio. Durante algunos meses circulé con esta
frase escrita con pintura blanca líquida de zapatos en los
cristales: "¿Quieres comprar basura? Compra un Clio". Mucha gente en
los semáforos me preguntó de qué se trataba eso. Se trata de esto.
De lo que te he platicado y de muchas cosas más. Afortunadamente he
podido influir en la decisión de algunas personas —amistades,
sobretodo—, alejándolos de la problemática que significa el servicio
que Renault ofrece y la mala calidad de sus automóviles, razón por
la que han comprado otro vehículo, otra marca, después de ver la
pésima experiencia que he tenido con ustedes. Cuando compré mi coche
JAMÁS me dijeron que pasaría más tiempo en la agencia siendo
reparado que el tiempo que podría manejarlo. Jamás me dijeron que
pasaría meses con la mitad de un palo de escoba deteniendo la
ventanilla. Jamás me dijeron que los "asesores de servicio" no
conocían ni los modelos de los vehículos ni las refacciones. Jamás
me dijeron que era tanto lío conseguir las piezas (en caso de que
sufriere una descompostura, claro, ni me dijeron que sería necesario
integrar esa palabra a mi diccionario de todos los días). Jamás me
advirtieron que el servicio sería pésimo, que ni pensara en hablar
con "altos mandos" porque sería imposible. Jamás... Aunque por el
momento no tengo automóvil con el cual circular, sigo con mi campaña
de desprestigio. Y así continuaré. Varias veces he escrito a la
sección de "comentarios" que existe en la página corporativa de
Renault. No me han contestado. ¿Para qué ponen esa sección si ni la
leen? Ya hablé con Michelle Tacher y le pedí que, junto con la
reparación del cárter y la suspensión, se repare el elevador
defectuoso de la ventanilla izquierda. No quiero que me regalen nada
ni que me compensen con nada. No quiero que me prometan nada. Pagaré
el costo de la reparación del elevador y pagaré el deducible a la
aseguradora. Sí quiero una fecha de entrega de mi Clio.Sí quiero
saber cuánto tiempo más tendré que estar sin coche para poder tener
un presupuesto de las tarifas de transporte que tendré que gastar.Sí
quiero la dirección de correo electrónico del Sr. André Caussimon.
Saludos, Enrique Mena. ----------------------------------------------
-------------- Por cierto, hoy 11 de octubre, recibí "noticias" de
Renault. Resulta que la empresa todavía tiene la desfachatez de
enviarme una invitación doble para "festejar" con ellos en Terrasse
Renault (Masaryk No. 214 esp. Lamartine, Col. POlanco, Tels. 5281-
3482 y 5281-3120 www.renault-terrasse.com.mx ) "el excelente
desempeño de la escudería Renault F1 y quieren que sea parte de
ella".Ja, ja, ja, ja.Obviamente me comunicaré con ellos para que
tengan la amabilidad de regresar por su invitación. Les envío
calurosos saludos y les agradezco el tiempo que se tomaron para
leerme. Enrique Mena Ferreira. PD: ¿Podrían ustedes conseguirme la
dirección de correo electrónico del Sr. André Caussimon, Director
General de Renault México? Sé que le encantaría enterarse de todo
esto.
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