Caso 56957   3  pts.  (3 calificaciones) Cía: RIU Hoteles17/10/11

Hotel Riu ¡Horrible!

Me hospedé con mi esposo y mi hijo adolescente en este hotel, pues nos invitaron a la inauguración de los Juegos Panamericanos 2011. Lo escogimos por ser el más nuevo y de moda en Guadalajara, pero desafortunadamente nuestra experiencia no podía haber sido peor.


El edificio es muy alto y por fuera se ve muy bonito, pero las apariencias engañan, por dentro es un monumento al mal gusto. De entrada hay que pasar por filtros de seguridad con arcos detectores de metal, ojalá hubiera seguridad una vez adentro del hotel, pues tanto huéspedes, como quienes no lo son pueden hacer lo que se les da la gana. El lobby es enorme, pero feo con ganas, creo que confunden lo moderno con lo corriente, tiene por todos lados objetos decorativos exageradamente grandes y para acabarla de amolar de colores chillones.


El restaurante más bien parece un inmenso salón de banquetes para bodas o fiestas de XV años, cursi a morir. El buffet para cenar es bastante deficiente y malo, pedimos un tequila Herradura, que es de los mejores que hay, y en la tierra del tequila nos dieron gato por libre, quién sabe qué porquería nos sirvieron, ya no reclamamos porque era tarde, estábamos cansados y no teníamos ganas de discutir, por supuesto no nos lo tomamos y todavía tuvieron el descaro de decirnos que si nos lo ponían en un vaso desechable para llevar.


Teníamos dos habitaciones en el piso 40, que es un piso ejecutivo, son muy amplias y con bonitas vistas de la ciudad, pero al igual que todo en el Hotel Riu, también de muy mal gusto, no sé quién se encargó de la decoración, difícilmente lo pudo haber hecho peor. Los colores de la habitación son café obscuro y verde limón ¡FOSFORESCENTE!, las paredes de los pasillos también son verde fosforescente, parece un antro y no un hotel de lujo. Los muebles son feos, ¡PERO INCÓMODOS! Las almohadas son de hule espuma, de esas tan corrientes, que dan toques. El aire acondicionado no servía, tuvieron que mandar a un técnico para arreglarlo. ¡Por el amor de dios, acaban de inaugurar este hotel en junio de este año, y hay cosas que ya no sirven! El baño es bastante grande, pero para nada elegante, y el espacio está pesimamente mal aprovechado, ni siquiera tienen una tina y la regadera es muy grande y de lo más incómoda que se puedan imaginar, diría que hasta peligrosa.


Mi enorme molestia no se debe sólo al mal gusto de la decoración del hotel, ni a la incomodidad de sus muebles e instalaciones, eso es lo de menos. Mi enojo se debe a que la última noche que pasamos en el Hotel Riu fue imposible poder dormir. A partir de las 10 pm noté algo raro en los pasillos de nuestro piso. Llegaron a tocar a mi puerta un par de jovencitas, que parecían menores de edad, vestidas como para una fiesta de cocktail, al ver que se habían equivocado, no se disculparon, sólo se atacaron de la risa y se fueron corriendo como colegialas. Poco a poco fueron llegando más adolescentes, pero no le di importancia, pensé que quizás irían a visitar a algún amigo hospedado en el hotel.
Ya para las 12:30 pm la situación estaba totalmente fuera de control, había adolescentes corriendo y persiguiéndose unos a otros por todos los pasillos, por supuesto gritando y tomando bebidas alcohólicas. Entonces hablé a la recepción a preguntar qué pasaba y un joven llamado R. tranquilamente me dijo que rentaron la suite presidencial para una fiesta. Le comenté lo que estaba pasando y he de reconocer que al poco rato subió alguien a llamarles la atención a los muchachos. Lo malo fue que pensaran que un montón de jóvenes alcoholizados se iban a quedar dentro de la suite lo que restaba de la noche y no dejaron a nadie vigilándolos.


Pude dormir un rato, pero a las 4 de la mañana me despertó un escándalo todavía peor, hablé nuevamente a la recepción y el tal R. se molestó de que yo estuviera enojada y llamara a otra vez a quejarme, quiso darme alguna explicación, pero ante ese escándalo no hay explicación que valga, fue sólo hasta que le dije que iba a llamar a la policía cuando me hicieron caso y fueron a sacar a esos vándalos del hotel.


No digo que nunca hayamos tenido la mala suerte de que nos dieran una habitación cerca del lobby o de algún salón de fiestas en el que hubiera música a un volumen alto, pero que el escandalito se lleve a cabo en el pasillo justo afuera de la puerta de nuestro cuarto, eso no nos había pasado en nunca en ningún hotel del mundo, es algo inexplicable e inaceptable. Los salones de fiestas, para eso son, para hacer fiestas, no las suites, y mucho menos los pasillos.
No era sólo ruido de jóvenes que pasan riéndose y platicando por los pasillos. ¡NO, NO, NO! a estos muchachitos les quedó chica la suite que les rentó su papi para armar su francachela, y decidieron ampliarla hacia los pasillos y las áreas comunes del piso 40, ¡claro! como ahí no estaban sus papás para regañarlos, ni tampoco las autoridades del hotel. Después de la primera llamada que hice quejándome a la recepción, si no se iban a atrever a sacarlos del hotel, lo cual era lo correcto de acuerdo a su reglamente, viendo la clase de comportamiento de estos adolescentes alcoholizados, era muy ingenuo pensar que ahora sí se iban a portar bien y que se iban a quedar tranquilitos dentro de la suite, entonces por lo menos deberían de haber dejado a algún guardia para asegurarse de que no se volvieran a salir para corretear y perseguirse unos a otros gritando y bebiendo alcohol por todos los pasillos.


Se les debe haber hecho muy fácil a los papás de estos muchachitos, que aunque provienen de familias adineradas de Guadalajara no tienen educación, ni conocen los límites y el respeto hacia los demás, rentar una suite del hotel Riu para hacer su fiestecita, así ellos no tienen que lidiar en su casa con un montón de adolescentes borrachos a altas horas de la madrugada, total que molesten a los huéspedes del dichoso Hotel Riu que pagamos, y no poco dinero, por una habitación en la que se supone deberíamos de poder dormir. Yo pensé que este era un hotel de lujo y no uno de paso. Me parece una irresponsabilidad enorme, no sólo de esos padres, si no de la gerencia del Hotel Riu, que en franca violación a la ley, renta suites cuyo destino es el alojamiento de huéspedes, para organizar, no fiestas, sino borracheras, sirviendo bebidas alcohólicas a menores de edad, lo cual también está sancionado por la ley. Ojalá las autoridades de Guadalajara tomarán cartas en este asunto.


Al día siguiente pedimos hablar con el gerente, le informamos lo que había sucedido, porque él no tiene ni idea de lo que pasa en el Hotel Riu, y le dijimos que no estábamos dispuestos a pagar por una noche así. Hubiera esperado verlo apenado, pero en un tono burlón nos dijo que la gerencia no es responsable de las personas que entran al hotel (entonces para qué quieren tantos arcos de seguridad y vigilantes en la entrada) y que no estaba autorizado para hacer ningún descuento, que lo que podía hacer era ofrecernos alguna promoción para la próxima vez que visitáramos Guadalajara. ¡NO GRACIAS!, en ese hotel no vuelvo a poner un pie ni aunque me lo regalen, afortunadamente no lo necesitamos.
No se trata de lo que pagamos por esa noche infernal, sino de que por lo menos nos hubiera gustado ver alguna preocupación de su parte.


Evidentemente nosotros estábamos más que enojados, indignados, y el Sr. P., por cierto extranjero (seguro que en su país no permitiría ese comportamiento escandaloso y hubiera mandado a sacar a los borrachos con la policía), no hacía más que reírse de nuestra molestia y nos dijo que iba a verificar qué había sucedido con la seguridad esa noche y que pasaría nuestra queja por “ruido”, ¡pero qué cinismo! no se trataba sólo de ruido, sino de desorden pÚblico y mal comportamiento, en el propio reglamento del Hotel Riu dice que no se tolerará una conducta inadecuada en los pasillos, ni en las áreas públicas, y que a la persona que moleste a otro huésped lo desalojarán del hotel. Si ni siquiera cumplen con las leyes de la ciudad, no se puede esperar que cumplan su propio reglamento interno.


En verdad vivimos una pésima experiencia en el Hotel Riu, lo bueno es que hay muchos otros hoteles en Guadalajara, de larga tradición en México y en el mundo, en los que sí se preocupan por mantener el prestigio que se han ganado a través de los años y se cuidan de alojar a personas decentes, como el Fiesta Americana y el Presidente Intercontinental. En mala hora se nos ocurrió ir a conocer el muy nuevo y tan de moda Hotel Riu de Guadalajara, no vale la pena ir ahí ni por curiosidad.
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Comentarios sobre esta queja
17/10/11
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miguelss1  / miguel angel  / 09
1003
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que amargada !!!!
18/10/11
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neojav  / los mejores consejos / 09
19369
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Sólo llegue a la mitad de la queja puesto que sólo se trata de querer generalizar un hotel con los gustos particulares de una persona, lo cual hacen de la queja, algo nada válido.

Y pues bueno, como ir en el spring break a alguna playa, y esperar a que todo el hotel esté quietesito, sin siquiera murmuros, a quien se le ocurre? Muy mal uso del sentido común.

Que viva el desmadre en los hoteles!! Yo soy uno de esos que le gusta estar alcoholizado en los hoteles y haciendo mi desmother, gritando, o con mi risa que se escucha a kilómetros.

Por cierto, que viva la juventud!!
20/10/11
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infomar  08
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Gracias por tu queja.. que mal del hotel Riú... como para no ir nunca.
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