Caso 49070    sin calif  (0 calificaciones) Cía: Universidad para el Desarrollo del Estado de Puebl25/03/11

Universidad del Desarrollo de Puebla (UNIDES) tira mi esfuerzo a la basura

Le resumo los antecedentes de mi caso: En enero del 2008 vivía en la ciudad de Tulancingo, Hidalgo y como trabajadora de medios de comunicación, me inscribí en la UNIDES con un convenio para la profesionalización de nuestro sector, ya que muchos por razones diversas tenemos el oficio pero no el título.

En el convenio se estipuló un porcentaje de descuento, en suma pagaríamos 412.50 M.N. cada mes. Yo me inscribí en la carrera de Periodismo y realicé los pagos concernientes a inscripción y primera mensualidad. Con esto vi una oportunidad para lograr mi meta de titulación.
Semanas después se comenzó el proceso de acreditación y revalidación de materias, dicho proceso nunca fue informado de manera oportuna, al igual que posteriormente no se podían programar exámenes porque desconocía cuáles materias me faltaban de acreditar. Este proceso comenzó a alargarse porque no podía localizar al personal que me dijera alguna respuesta, y esto sucedía incluso por meses que yo no sabía nada. Ante la falta de certeza y problemas de índole económico deje de realizar los pagos a partir del mes de Julio, que es el último que tengo. Esto a raíz de que no tenía ninguna certeza por parte de la UNIDES, asumo mi responsabilidad en la omisión de los pagos, pero también quiero que la universidad acepte la suya al no proporcionar la información conveniente en tiempo y forma. Al igual que nunca se me entregó un reglamento, cosa que es obligación de la institución y tampoco se encuentra de forma pública en su página de internet.
Yo como cabeza de familia, pretendía poder acceder a un mejor empleo, al obtener mi licenciatura, sin embargo fui viendo esto más alejado y la necesidad de trabajar diariamente para salir adelante, era mi prioridad por lo que después de llamar muchas veces a la UNIDES para conocer mi situación y no encontrar nunca a las personas responsables, fui dejando eso de lado, aunque eventualmente me proporcionaban algún dato. En Agosto del año pasado, al fin obtuve una respuesta: sólo me faltaban 9 materias y pagar mi adeudo, del cual tenía conocimiento mi asesor. Mande una carta para poder liquidar mi adeudo ya que había concluido mi carga de materias.
Sin embargo, el rector de la UNIDES y mi asesor ya no laboraban más en dicha institución debido al cambio de gobierno de Puebla, así que ahora cuando llamé el día martes 1° de Marzo para saber qué pasaría con mi situación me dicen, que por haber dejado de pagar, su reglamento da de baja a los 3 meses, lo que indicaría que todos estos años fueron un engaño por parte de la escuela, ya que a mí no se me notificó nunca que ya había sido dada de baja por falta de pago. Si bien, conozco que están en su derecho por el argumento de su reglamento, yo también estoy en mi derecho de hacer notar todas las anomalías que existieron desde mi ingreso y que no fue sólo mi responsabilidad esta omisión, sino también del plantel y los directivos. Y que su argumento del reglamento es ocioso desde el momento en que NO me entregaron a mí un reglamento.
Por esta razón, yo solicité hablar con el actual rector de la UNIDES, pero me dijeron que no podía hablar con él hasta que no liquidara mi adeudo, pero yo desconocía en totalidad mi status en la UNIDES y me estaban cobrando recargos sobre una mensualidad que no fue la pactada en el convenio. Aclaro, yo no me negué nunca a pagar, no quiero que se me regale mi educación, pero hubo muchas anomalías como las que se tuvo durante todo mi proceso y que su actuar no sea para perjudicarme directamente, ya que yo me inscribí con la esperanza de poder tener la oportunidad de darle una vida mejor a mi hijo y ahora parece que todo eso se desvanece, al cambiar el rector y al no asumir la UNIDES su parte en este proceso plagado de irregularidades.
Desde el hecho que indican que no tienen ningún registro de mi inscripción ni de nada. Yo no quiero pensar mal, pero ¿a mi quién me puede asegurar que esto no es un mero parapeto y poder deshacerse más fácilmente del problema que represento para ellos? Yo tengo las copias de esos recibos. Las cosas no se pueden perder así como así, ni omitir ese tipo de trámites. Tan sólo días antes me dijeron que si estaba dada de alta. Es decir, era una ALUMNA REGULAR al momento de que estoy dada de alta de forma normal.
Yo acudí con un oficio a la SEP de Puebla, detallando las irregularidades de mi caso. Y me concertan cita en UNIDES donde el nuevo persona primero me trataron condescendientemente pero después checaron que solo tenia 6 materias acreditadas y nadie sabia nada. Le echaron la culpa a los anteriores personal y pues que aparte yo no podía exigir nada porque no había pagado, pero tampoco ellos hicieron nada durante los 6 meses que pagué! Y remarco: nunca me dieron un reglamento y no está en la página de la UNIDES.
¿Cómo voy a conocer el reglamento? Es su obligación, o era su obligación entregarme uno, así que un argumento incongruente.
Tratan de decir que todo fue mi culpa y comienzo a ver entre su falsa condescendencia tintes de que no van a AYUDARME.
Después de mucho esperar regreso y no encontraron nada. No hay nada, es como si yo no hubiera existido nunca ahí. Convenientemente, creo. Y como no hice pagos, pues ese es su argumento: No puedo exigir nada. Pero, ¿Y los 6 meses que pagué? Esos tampoco me respetan ni me están dando resultados. No me dan ningún argumento válido. Comienzo a notar que esta gente no tiene idea de cómo dirigir una universidad, ni de cómo tratar a un persona, y mucho menos como resolver un problema. Para ellos su único argumento es que no pagué y ya, no soy alumna de UNIDES y eso NO ES VÁLIDO desde el momento en que no me entregaron un reglamento ni es pÚblico en su pÁgina. Al igual que SÍ estaba dada de alta en su sistema, si debía o no, creo que es secundario.
Ante su cerrazón y falta de voluntad les digo que yo asumiré echar estos 3 años a la basura, pero también quiero que UNIDES asuma su responsabilidad, si yo pierdo todo este tiempo de mi vida creyendo que estaba realizando una licenciatura en una institución seria y respetable, también tienen que perder por su FRAUDE que es en todo caso lo que parece pasó conmigo. Me responde que haga lo que quiera.
Las respuestas que me dieron ante mis cuestionamientos fueron: ""Emprenda las acciones que quiera" "El rector no era la UNIDES era sólo el Rector", todas estas frases me parece, por demás, argumentos que NO pueden dármelos funcionarios públicos. Parece que el señor no tiene la menor idea de lo qué sucede y sólo quiere lavarse las manos como Pilatos. Buscar culpables es fácil, hasta un niño lo puede hacer.
¡Qué vergüenza! Incluso me dice irónicamente: "¿Pues qué pensaba que íbamos a decirle?"
Por si eso no fuera poco, aún me dice: “Póngase en mi lugar” ¡Qué falta de sensibilidad, de empatía! ¡Qué falta de profesionalismo! ¡Qué soberbia de este señor! ¿Ponerme en su lugar? ¿El de un burócrata que tuvo facilidad de acceder a educación sin preocuparse cómo pagaría la renta, cómo daría de comer a sus hijos? ¿Ponerme en su lugar y ganar en promedio más de 10 mil pesos al mes por no resolver problemas, por lavarse las manos, por contestar incoherencias, por su falta de seriedad? ¿Ponerme en su lugar?… ¿Y por qué no se le ocurre ponerse en mi lugar a él? En el lugar de una madre soltera que ha tenido que sacar adelante a su hijo, que ha buscado incansablemente la oportunidad de concluir sus estudios superiores, porque no señor, a mi no se me dieron las cosas fáciles, yo no tuve unos padres que me dieran universidad, que me evitarán preocuparme por otra cosa que no fuera estudiar. Y lo puedo decir de esta manera, porque por su falta de tacto para hablar, estoy casi segura que nunca pasaron alguna necesidad, nunca se quedó sin comer el señor y que bueno. Pero que no venga a querer que uno se ponga en su lugar.
Considero que el trato que recibí ayer viernes 4 de Marzo del año en curso fue humillante, ya que todo mi caso se exhibió en la sala general donde todos los demás trabajadores escuchaban e incluso un señor se burlaba de mis comentarios, puesto que su cuestionamiento era que cómo duré tanto tiempo sin nada, sin que me dieran un documento, que era inconcebible, básicamente sólo le falto decirme IDIOTA.
Yo, como ciudadana mexicana, amparándome en mis derechos que salvaguarda nuestra Constitución y que no se están respetando estoy profundamente decepcionada de la UNIDES, de todo el personal, de Puebla, de la educación que promueven que al parecer es pura corrupción y dónde el único argumento para desbaratar tres años de mi vida que estuve aquí fue que yo no pagué. Yo llevaba el dinero mayor posible que pude juntar con mucho esfuerzo, quería regularizarme, pero dicen que no, porque no tienen nada mío. Nada.
Entonces sólo me dieron dos opciones: retomar mi carrera desde esas seis materias ridículamente revalidadas o recoger mis papeles. Obvio yo no estoy dispuesta a tirar más tiempo con UNIDES, siento que me engañaron todos estos años y eso no se vale hacerlo con las esperanzas de la gente como yo, que mi único fin era obtener una mejor preparación para un mejor futuro. Y todo eso para ellos es tan fácil eliminarlo. Me dicen que para darme mis papeles son 1800 por lo de las mensualidades de los tres meses de baja, me parece una burla. Todo fue una burla.
Para ellos, es muy fácil decir, no es alumna y ya. Ese asunto fue con los anteriores,nosotros somos nuevos y tratamos de hacer las cosas bien. Creo que están aún más alejados de su supuesto objetivo.
Lo que yo quiero es que la gente sepa y se dé cuenta de lo que hay detrás de esta institución; gente sin la mínima sensibilidad social. Considero, aludiendo a la declaración de Hamburgo del ’97, a la cual UNIDES hace referencia en sus Antecedentes en su página web: “No es sólo un derecho, sino también un deber y una responsabilidad para con los demás y con la sociedad en su conjunto. Es indispensable que junto al reconocimiento del derecho a la educación a lo largo de toda la vida se adopten medidas para crear las condiciones que propicien el ejercicio de este derecho”.
Considero que la educación si la proporciona el Estado, a nadie se le debe de negar. Aún cuando sea esta educación proporcionada por un organismo descentralizado, comprende en su raíz más elemental lo que nuestro Artículo 3 de la Constitución de la República Mexicana promulga.
Un Estado, como Puebla que ha logrado muchos avances debido a la educación y que usa como bastión este progreso, no debe dejar que su fervor a la educación para todos se quede sólo en las bardas de las principales avenidas, que logre ser parte de la realidad, no solo de los poblanos, sino de todos los mexicanos.

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